Tombuctú
El nombre de esta ciudad se debe al primer asentamiento tuareg en torno al pozo (tim), que era custodiado por la guardiana Buktú (que significa "ombligo grande"), cuando los tuaregs se ausentaban.
Ciudad mítica, en el límite del desierto del Sahara, de la que se decía en el siglo XIX que estaba pavimentada en oro, es en la actualidad una ciudad aislada, con una difícil situación económica.
Fue en el siglo XVI cuando esta ciudad disfrutó de su mejor momento, siendo el punto más importante del comercio transahariano, donde la sal se intercambiaba por oro. Fue también uno de los principales centros de estudios islámicos, donde se formaron grandes pensadores como Ahmed Baba.
En el siglo XIX ya no quedaba nada de ese pasado esplendoroso, pero las leyendas sobre la ciudad seguían atrayendo a aventureros europeos que intentaban llegar a tan mítico lugar. Entre ellos, Mungo Park, que tuvo que abandonar su intento tras enfermar; Gordon Laing, asesinado por los tuaregs; y René Caillié, que sí consiguió llegar, haciéndose pasar por musulmán.

Las revueltas tuaregs por la independencia, durante la primera mitad de los 90, terminaron en 1995 con la firma de distintos acuerdos. La Plaza de la Hoguera de la Paz acoge un monumento erigido como símbolo de la paz con dicho pueblo.

Entre los meses de octubre a marzo, siguen llegando caravanas de tuaregs procedentes de las minas de sal de Taoudenni.
Reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, Tombuctú sigue conservando en la actualidad una magia especial. Lugares de especial interés que pueden ser visitados son: la mezquita de Djingareiber, la mezquita de Sankoré, la mezquita Sidi Yehia, la casa de Gordon Laing, la casa de René Caillié, el Gran mercado, el mercado tuareg, el pozo de Buktú y el centro de documentación e investigación histórica Ahmed Baba.



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