Africa es un continente rico por las sonrisas de sus gentes...

    Senegal

    Un país acogedor y cálido que ha sabido conservar intacto el valor de la hospitalidad. Mezclarse en sus concurridas zonas urbanas o relajarse con los sonidos de la naturaleza. Uno de los destinos turísticos más accesibles de África por su estabilidad, su comodidad y su buen clima. Un viaje a un país exótico que te permite realizar un viaje de aventura o de mayor comodidad, si eso es lo que te gusta.

    Senegal es uno de los países más bellos y diversos de África.  En él descubriremos interesantes etnias, bellos paisajes de dunas y playas, reservas naturales con animales salvajes, singulares boques de baobabs, animados mercados y encantadoras ciudades como la bulliciosa Dakar o la colonial Saint Louis.

    Cuando se viaja a Senegal, uno no debe dejar de visitar su capital, Dakar. Esta ciudad vertiginosa y bulliciosa de concurridas calles, mercados y vida nocturna.

    En el parque nacional Niokolo-Koba en el sureste de Senegal, en la región de Kolda, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, atravesado por el río Gambia, habita una abundante fauna con especies: leones, leopardos, babuinos, elefantes, hipopótamos, elefantes. Abarca un área de 913.000 hectáreas.

    En la región oriental de Senegal y alrededor de las montañas del Fouta Djalón y la singular Cascada de Dindefello, se agrupan míticas tribus dando lugar al País Bassari, un maraviloso mundo de etnias y culturas.

    Ghana

    Ghana es uno de los países más estables de la región. El ambiente sosegado de los pueblos pescadores invita a pasar un tiempo disfrutando de sus playas.

    En Ghana todavía se pueden ver los antiguos castillos y fortalezas que fueron utilizados durante el período de la trata de esclavos. Elmina fue el primer asentamiento europeo de África. El castillo se convirtió en uno de los principales puntos del tráfico de esclavos del Atlántico. Una excelente restauración ha transformado el castillo en un museo para dar testimonio de los horrores de la esclavitud.

    Viajar a Ghana es conocer la cultura Ashanti, pueblo orgulloso y valiente que se opuso a la colonización de los imperios europeos. El gran mercado de Kumasi, capital del Reino Ashanti, uno de los más espectaculares, gestionado en su totalidad por mujeres.

    Los funerales que se celebran a lo largo de los pueblos de la costa ghanesa son espectaculares. Los ataúdes ‘temáticos’, con forma de animal, coche, avión o herramienta, según el clan o la profesión del difunto son un caso único en el mundo.


    Mali es un país rico por las sonrisas de sus gentes y por el calor con el que acogen a los turistas que llegan a conocer el país. Esta riqueza humana contrasta con su pobreza económica.

     


    Mali -cuyo significado en mandinga es hipopótamo- se encuentra en el corazón de África y abarca una extensión de 1.240.000 kilómetros cuadrados. Limita con Argelia, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea, Mauritania, Níger y Senegal. Tiene tres principales zonas geográficas: el desierto del Sahara, el Sahel y la sabana.

     

     

    Es un país seguro para viajar, políticamente estable, basado en un sistema democrático desde 1992. El idioma oficial de Mali es el francés, siendo el bambara la lengua más utilizada, ya que la etnia bambara, de origen mandinga, es la mayoritaria en el país, aunque son muchas las lenguas que se pueden escuchar en este país de gran variedad étnica.

     

    Aquí conviven etnias como los bambara, fulani, senufo, songhai, mandinga, tuaregs, dogones; todas ellas tienen distintos orígenes, creencias y costumbres. Algunas son nómadas, como los bozo, pescadores que van ocupando distintas aldeas a orillas del Níger, según haya pesca en el lugar. O como la etnia fulani o peul y los tuaregs, que se trasladan de un lado a otro en busca de alimento para sus animales.


     

    Mali es un país fundamentalmente rural con una economía basada principalmente en la agricultura. La mayoría de su población es musulmana, existiendo una minoría cristiana, aunque todos siguen manteniendo algunas creencias animistas.

    Entre los lugares dignos de conocer destacan Djenné, con la mezquita de adobe más grande del mundo; la ciudad mítica de Tombuctú, en el impresionante desierto del Sahara, conocida por su esplendoroso pasado; Mopti, con su bullicioso puerto en continuo movimiento de pinazas que entran y salen del puerto. Otros parajes mágicos son la falla de Bandiagara y el río Níger, que dibuja hermosos paisajes en su paso por Mali.


    La estación cálida es entre los meses de marzo y junio; la estación lluviosa, entre julio y octubre; y la estación fría, o menos calurosa, entre noviembre y febrero, cuando puede refrescar por la noche, especialmente en las áreas del desierto o cercanas al río.

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